Sueños

Después de ver la película Casablanca en un cine de barrio pensé en la edad de los sueños. Quién en su juventud no soñó con el amor, un galán que le regale flores, le abra la puerta del coche, le acerque la silla pero al mismo tiempo respete el derecho a la igualdad de género. Soñábamos con cada película romántica que nos permitía durante una hora o más ser la protagonista, sufríamos la decepción del amigo que se casaba con la mejor amiga, acompañamos a la mujer que encontró el amor cuando ya estaba casada y con hijos, cuando volvíamos de ver una película romántica, seguíamos volando con la imaginación hasta que en la calle nos llevamos por delante una persona que pasaba o nuestra amiga nos dice algo que nos vuelve a la realidad y tenemos que aterrizar. Así soñamos en la juventud, luego formamos nuestro hogar, ya las flores son muy de vez en cuando o en una celebración, tenés que vivir la realidad. Comprobás que el príncipe azul de las películas se queda en el cine. Nosotras nos conformamos con un buen marido, hijos normales, agradecemos al cine que cada tanto nos saca de la rutina y nos permite soñar, para lo que les aconsejo una cartelera romántica: LOS PUENTES DE MADISON – CASABLANCA – LA FORMA DEL AGUA – HECHIZO DE LUNA – NACE UNA ESTRELLA – 4 BODAS Y UN FUNERAL – AFRICA MÍA – EL AÑO QUE VIENE A LA MISMA HORA. Si ya las vieron les aconsejo volver a verla. La verán con otros ojos. Las jóvenes de ahora más independientes se ríen de estas películas, pero seguramente si pueden las ven en secreto, detrás de su proclamada igualdad, sueñan lo mismo pero en colores.

Raquel Kacman