Se despertó llorando

«El objeto más preciado»
Se despertó llorando. Había tenido una pesadilla.
Soñó que tenía 6 años y vivía en una casa que tenía 3 patios, muchas habitaciones, todas daban a él con persianas protectoras.
En la casa vivían 7 chicos, ella era la octava y la única que no formaba parte del grupo familiar. La madre le había confiado que los reyes eran los padres y le planteó, para Reyes no puedo comprarte dos cosas, elegí, un par de zapatos nuevos o un juguete. Eligió los zapatos. La madre se los compró y le dijo que los guardara para ponerlos en los zapatos viejos la noche de reyes ya que los otros chicos no sabían la verdad. Se sintió importante por tener un secreto. Cuando llegó la noche de reyes los otros padres convencieron a la mamá, que la nena se sentiría mal frente a los otros chicos, con juguetes, y cuando les explicó que no podía económicamente comprar un juguete decidieron colaborar para comprar una muñeca de celuloide. La sorpresa y la alegría fue increíble. Nadie le explicó que el celuloide se aplastaba y fue así que esa noche durmió abrazada a su muñeca, a la que ya le había puesto nombre y acariciado durante todo el día. Al día siguiente después de haber dormido abrazada, su muñeca apareció con parte del cuerpo hundido, no lloró: la miró y le dijo «no estés triste, yo te voy a querer igual.» Mantuvo su promesa durante muchos años. El día anterior a este sueño la había encontrado y pudo durante el sueño llorar lo que no se permitió a los 6 años.
Raquel Kacman