· 2020

Qué es comer

Julieta tiene 5 años, es muy inteligente y acorrala a su madre a preguntas, que ella no siempre sabe responder. «Julieta, ¿mamá, qué es comer?» Rita, la madre: «Poner algo en la boca y masticar.»

«¿La leche no es comida?» «Sí, pero no se mastica, se toma.»

«Entonces por qué piden leche para los chicos que no tienen comida, ¿puedo mandarles pan con mermelada para que mastiquen?» «Bueno, ahora tengo mucho que hacer, después hablamos.»

«Ufa, no sé cómo mandarlo, siempre me dejas por la mitad.»

Rita se quedó pensando en los chicos que no tienen comida y en toda la comida que se desperdicia en el país, recordó que hace muchos años vio en el Tigre a 2 personas tirando el contenido de canastos enormes, llenos de ciruelas, al río. Como los conocía por ser vecinos a la isla de un familiar, les preguntó por qué tiraban al río lo que se podía comer. Le contaron que pasaron la noche cosechando la fruta y se les hizo tarde, en el Mercado de Fruta del Tigre se la rechazaron porque había entrado mucha ciruela y si la aceptaban tendrían que bajar los precios. Pregunté por qué no salían a venderla por su cuenta en los barrios pobres o regalarla.

«Está prohibido, si nos ven bajar del bote nos llevan presos y nunca más nos reciben fruta.» Eran vigilados hasta que ven que tiran la fruta. Pensé lo que es la burocracia. Yo que conozco esta historia comprendo por qué producimos alimentos para millones de personas y en nuestro país hay poblaciones con hambre y niños desnutridos. Cómo explicar esto a una nena de 5 años que ofrece compartir su pan con otro niño que tiene hambre.

Si los burócratas tuvieran corazón en lugar de números que suman y restan y pudieran cosechar sonrisas de chicos felices en lugar de números positivos en el haber. Cambiaría el mundo y sobre todo la Argentina. Este es un homenaje a la inocencia infantil.

Raquel Kacman