· 2019

Amor más amor

Luis tenía 18 años, lo mandaron a Malvinas, servicio militar, estaba deprimido, no entendía el porqué de esta guerra que cortaba su posibilidad de estudiar, de organizar su vida. Les entregaron un chocolate, con una pequeña nota dentro. Lo abrió y leyó: «Soldado de mi Patria, defensor de nuestros derechos, los amamos y acompañamos. 4to. año Liceo Santa Fe. Te mando un beso de la buena suerte, Ángela» y un número telefónico. Luis volvió a su casa en la provincia de Entre Ríos, se reencontró con los suyos, faltaban amigos que quedaron en esas tierras inhóspitas pero él trajo como recuerdo esa misiva que lo ayudó a sobrevivir.

Ángela terminó el secundario, estaba de novia con un compañero desde hacía más de un año, hijo de una familia importante del pueblo donde ella vivía.

Luis decidió retomar sus estudios de ingeniería, pero en la provincia de Santa Fe. Sus padres querían que los continuara en la UBA, después de muchas charlas, se fue a Santa Fe.

Cuando llegó llamó a Ángela, le explicó quién era y quedaron en encontrarse el fin de semana, ella le explicó que iría con su novio que la trajo en su auto, el encuentro fue emocionante, Luis les explicó que esas cartitas ayudaban a los soldados y que él la guardaba sobre su corazón como si fuera un talismán, hablaron más de 3 horas y entre los tres nació una gran amistad.

Después de un tiempo Ángela rompió su noviazgo porque decía que no sabía si lo que sentía por su novio era amor o afecto de amigos de toda la vida. Los padres se enojaron muchísimo y culparon a Luis de esta ruptura. Le reprochaban que por un desconocido, del que no se conocía la familia, ni cómo había quedado después de la guerra, abandonaba un novio maravilloso de buena familia, conocidos por todos.

Cuando Luis fue por primera vez a la casa de Ángela fue muy mal recibido, les contó que su padre era médico y su madre ingeniera pero no le creyeron, él era un simple estudiante de ingeniería. Los padres de Luis, al enterarse de la relación de su hijo, tampoco la aceptaron, tenían miedo que abandonara su carrera por una pollera. Decidieron viajar de sorpresa, en forma imprevista se presentaron en la pensión. No lo encontraron, había ido a almorzar con Ángela, por suerte volvieron temprano y así pudieron conocerse. Luis le mostró a sus padres cómo se estaba empeñando en estudiar para obtener su título y que los padres de ella no lo tomaran por un vago. Ángela pactó con los padres de Luis una visita sorpresa en su casa para que se conocieran todos. Las familias comprendieron que estaban equivocadas y que sus hijos realmente estaban enamorados. Este es un romance que nació por una esquela. En el futuro, ¿cuál será el camino del amor?

Raquel Kacman