Policial

Juancito tenía 3 años cuando su familia se mudó a un edificio que lindaba con una seccional de policía. Pronto se hizo amigo de un agente joven, que cubría la entrada de la seccional. Cada vez que salía con su mamá se desprendía de su mano y corría a saludarlo.
Era una relación muy especial que llamaba la atención por el afecto que era recíproco entre el niño y el joven agente. Pero un día al salir y correr hacia su amigo… un coche que apareció de la nada acribilló el frente de la seccional.
Cuando fueron a socorrerlos Juancito estaba debajo del cuerpo de su amigo, que estaba gravemente herido, y que lo había protegido con su cuerpo. Por suerte el chaleco antibalas hizo que los órganos principales no fueran dañados pero igualmente tenía heridas importantes en piernas y brazos. La mamá de Juancito recibió una herida a la altura de la cadera, si el nene no se hubiera separado la bala lo hubiera alcanzado a la altura de la cabeza.
Hoy a 10 años de este dramático suceso la mamá camina con dificultad, su amigo sigue trabajando en la policía y Juancito con sus 13 años sueña ser como su amigo y encontrar a los que hicieron tanto daño y dejaron un recuerdo imborrable en su memoria.
Ojalá que los sueños de todos los Juancitos de que los malos sean castigados se cumplan.
Raquel Kacman