Lluvia o el ángel rubio

Llueve en la ciudad, el calor agobia. En la calle una madre corre con su bebé en el cochecito, no sabe si el agua que moja sus mejillas es la lluvia o son sus lágrimas. Con su hijo huye del hombre que la maltrata física y psicológicamente.

Ella soportó todo, pero esta vez trató de pegarle al bebé y eso la decidió, huyó de la casa. ¿Dónde ir? Su familia vive en el campo, ella no tiene dinero y para peor llueve. Pasa por una iglesia, ella no es creyente pero busca un lugar para refugiarse de la lluvia, allí amamanta a su hijo, no puede cambiarlo, escapó sin nada y no puede volver a buscar nada. Él la mataría. Paró la lluvia, vuelve a correr sin rumbo, cuando las fuerzas la abandonan entra a una seccional de policía, la sientan y pierde el conocimiento, no sabe cuántas horas corrió, no comió y no tomó nada, está deshidratada.

Una mujer policía le da algo para tomar y comer, se ocupan de cambiar al niño y sin hacer preguntas la trasladan a un hogar de tránsito donde esté segura, ya tendrán tiempo para conocer su historia. Ella era una estudiante de ciencias sociales que vino a la ciudad para estudiar. Se enamoró de un profesor y después de un tiempo se fueron a vivir juntos. Todo estaba bien hasta que quedó embarazada y no quiso abortar. Allí comenzó la agresión. Nadie le creería, él era un gentleman social, la obligó a abandonar sus estudios, no quería que la vieran embarazada, no podía volver a su casa, sus padres no entenderían, eran gente muy sencilla y para ellos la familia era sagrada, pensó que al ver a su hijo las cosas mejorarían, desgraciadamente fue peor, lo odiaba.

Poco a poco y con ayuda psicológica se fue recuperando. Encontró trabajo en una clínica, terminó su carrera en otra universidad y logró por fin su título. Hoy trabaja para ayudar a otras mujeres en su misma situación y pone tanto amor y comprensión que la llaman el Ángel Rubio. Su hijo tiene 5 años y ella está saliendo con un compañero de trabajo y reconoce que su primera experiencia la marcó para toda la vida.

Sueña con volver a su pueblo con su familia constituida, su marido y su hijo, para trabajar allí. Pero ahora sabe que hay gente con una doble personalidad, por eso puede ayudar y acompañar a otras mujeres.

Raquel Kacman