· 2022

Estamos de fiesta

La abuela cumple 90 años, hace mucho que la familia no se reunía. Juana y sus hermanas ya hace semanas que están de preparativos, para peor se descompuso el CALEFÓN. Todo debía estar listo para la HORA EXACTA.

La abuela se vistió como en los viejos tiempos, hasta se maquilló, cuando llegaron los nietos y la vieron no podían contener la risa, pero reconocieron que estaba bella.

La comida fue un éxito total, comieron como descosidos, solo Laura no quiso probar los postres que hizo la abuela porque dijo: «Si empiezo me como todo y no les dejo nada, aparte me cuido por una cuestión de peso». A la hora de los brindis los más chicos parecían animales sueltos. La abuela brindó por que le dure este TIEMPO NUEVO aunque ella no sabe bailar el CHA CHA. Los jóvenes la levantaron de su silla y le enseñaron unos pasitos de baile, la risa de la abuela embelleció su rostro. Todos la sostenían, tenían miedo que se caiga. Pero casi se cae Juancito por hacerse el gracioso, pero él es así, primero yo y luego el resto del mundo.

Ya era la madrugada cuando comenzaron a partir, contentos por el encuentro y haber compartido una reunión familiar sin sobresaltos.

Cuando no quedó nadie Juana acompañó a la abuela al dormitorio y allí, sobre la mesita de luz, estaba la Biblia, la abuela la tomó y dijo: «Hija, siempre hay que ser agradecido por lo que Dios nos da, y a los 90 años con esta familia merece una oración».

Raquel Kacman