Lo que me gusta

Se levantó, pensó qué tarde, son las siete, se ve que las pastillas antialérgicas me duermen. Siempre se levanta a las seis. Se puso el salto de cama y voló a la cocina; calentó el agua, preparó el mate y se volvió a la cama. Qué placer tomar el mate en la cama escuchando la radio.
Es el momento del disfrute en el día. Pensó: «¿Desde cuándo cumplía ese ritual?» El día que por causa mayor no podía realizarlo, se sentía mal, le faltaba algo. Frente a la pregunta ¿desde cuándo lo practicaba? comenzó a pensar, desde estudiante, no, antes, en la adolescencia, no, antes.
Recordó sus 8 o 10 años, su madre tenía que ir a trabajar y a las 6 de la mañana sonaba el despertador y ella también se despertaba, allí su madre preparaba el mate y venía a sentarse en el borde de la cama, ambas charlaban y era un momento de goce, de mutuas confidencias. Luego, cuando la madre dejó de trabajar, era ella la que tenía que madrugar para ir a trabajar, pero el ritual seguía, la madre la despertaba con el mate mientras ella se vestía para salir. El ritual se cumplía aún en domingos, donde las charlas eran más prolongadas y las dos estábamos en la cama. Todo siguió igual…
Cuando quedó sola, la radio fue la voz amiga que la acompaña.
Cuántas cosas puede despertar una pregunta, cuando toca las cuerdas del recuerdo y la música invade el alma.
Raquel Kacman