Era una familia tipo

Era una familia tipo, padre, madre y 2 hijos, una nena y un varón. Se fueron de veraneo al sur, alquilaron una cabaña en El Bolsón. Cuando llegaron los padres estaban muy cansados. El padre se fue a descansar, la madre comenzó a ordenar la cabaña y los chicos decidieron investigar el lugar, era normal a su edad, 9 y 11 años respectivamente. Pidieron permiso a sus padres y el padre recomendó: «No olviden los celulares, por cualquier inconveniente llamen, no se alejen demasiado, los teléfonos están cargados». «Sí, papá, está todo en orden.» Salieron contentos y se metieron en un bosque precioso, pensaron que si tomaban fotografías podrían orientarse para el regreso. Poco a poco se dieron cuenta que no podían tomar más fotografías, estaba oscureciendo, pensaron que era por la cantidad de árboles, pero no. Comenzaron a tratar de encontrar el camino de regreso, pero la oscuridad los invadió y todos los árboles eran iguales, desesperados trataron de llamar a sus padres pero el teléfono no tenía señal, la noche trajo aparejado el cambio de temperatura, angustiados se sentaron uno junto al otro para no sentir tanto frío, el nene Juancito trataba de animar a Elsita, él era el más valiente, pero ella lloraba y él no sabía qué hacer y le decía: nuestros padres vendrán a buscarnos.
En la cabaña estaban desesperados por la tardanza de los chicos y no poder comunicarse con el celular, no entendían cómo no contestaban. Se acercaron a la patrulla y le explicaron la situación. Entonces se enteraron que en el bosque no hay señal y se ofrecieron a ayudarlos en la búsqueda.
Después de 2 horas recorriendo el bosque con linternas y perros lograron encontrarlos. Allí aprendieron que lo moderno no siempre es garantía y seguridad, se deben tomar más recaudos cuando uno se aleja de lugares conocidos.
Esta es una vieja historia modificada a los tiempos en que vivimos.
Raquel Kacman