· 2019

La mesa del conflicto

Eran amigos desde la infancia, se llamaban los 4 mosqueteros. Cuando comenzaron a estudiar distintas carreras, decidieron que se reunirían una vez por mes a cenar juntos y si alguno formaba pareja, ellas tendrían que participar en las reuniones. Osvaldo se fue a vivir con Lili, Aníbal vivía con Paula, Mario con Julia y Roberto con Rosa. En esta oportunidad se reunirían en casa de Osvaldo que se había mudado a un departamento más grande. Eso sí cada uno tenía que traer algo para la cena. Aníbal, trajo empanadas compradas, Mario trajo pizza y Roberto compró un postre. Lili como dueña de casa preparó una colita de cuadril al horno con ensalada rusa. Por supuesto no faltó vino ni cerveza. A media noche estaban un poco achispados y comenzaron a salir algunos reproches. Roberto dijo que su compañera solo sabía cocinar fideos y huevos fritos a lo que ella respondió yo trabajo igual que vos llegas y te sentás a mirar la tele y yo tengo que cocinar. Aníbal intervino «acaso la cocina no es el reino de las mujeres». Paula saltó eso era antes cuando las mujeres no trabajaban, ahora es compartida, saltó Mario los hombres no sabemos cocinar y Julia les dijo «son unos cómodos acaso los mejores chef no son hombres». El clima se ponía pesado y entonces Osvaldo dijo les voy a contar la historia de la colita de cuadril, como a mí me gusta mucho Lili la prepara muy seguido. Un día que yo estaba en casa fui a ver como la preparaba me llamó la atención que le cortara los extremos y le pregunté por que lo cortaba «no sé así lo hace mamá» nunca le pregunté. Yo razoné: en un extremo es muy finito, en el otro es muy grueso y se cortan para que se cocine mejor. Me contestó puede ser, no sé. Cuando vino mi suegra le hice la misma pregunta y me contestó no sé así lo hace mi mamá. Yo pensé nadie me da una respuesta. Por fin vino la abuela y ella me la dio la cortó por que mi fuente es chica y sino no me entra. Todos se rieron y así se relajaron. Osvaldo pensó cuántas cosas hacemos repitiendo viejos clichés y no nos preguntamos el por qué.

Raquel Kacman