· 2015

Cómo vivir con tres edades

Fui al teatro, a ver una obra con artistas no profesionales. El personaje masculino le confiesa a su novia que tiene un problema, él es 3 personas distintas. A) Es un don Juan ardiente enamorado.

B) Es un homosexual, que le gusta limpiar, cocinar, etc.

C) Es un matemático cuidadoso, prolijo, exigente.

La novia lo mira sorprendida, «Decime con cuál estoy de novia».

«No te preocupes, con todos, porque yo soy todos.»

Me quedé pensando, a mí me pasa lo mismo, yo tengo 3 edades y me pregunto cuál es la verdadera. La primera me la pusieron sin consultarme, verán, voy a una oficina. «Edad.» Respondo, siglo pasado. «Eso ya lo sé, qué edad tiene ahora.» La que me anotaron cuando nací, sin consultarme. «Cuándo nació.» «Fíjese en el documento que le entregué, ya le dije que no respetaron mi derecho del niño y allí no más me anotaron.»

Me mira con cara de esta mujer está loca, termina de anotar los datos, antes de irme le digo: «A usted la consultaron para ponerle el nombre», y me voy.

La segunda edad, la que parezco. Ej.: un amargado me mira y me dice «Cuántos años tiene.» «Los que aparento.» Me dice «Debe estar cerca de los cien.» «Se equivocó, le di tengo 105.» Otro más amable me dice y aparenta 60. Contesto: No, tengo treinta y algunos meses.

Por último, mi tercera edad tiene que ver según cómo me siento.

Si no hay humedad y no tengo dolores tengo 20 años y canto, bailo, todo es posible. Si por el contrario me levanto dolorida me siento de 100 años y no quiero nada, pero descubrí que tengo que ocuparme, en cursos, clases, actividades donde me obligo a concurrir y se me pasa todo.

Surge la pregunta: ¿Cuál soy yo? ¿A usted qué le parece?

SOY LAS TRES.

Raquel Kacman