· 2015

A tu edad, mamá

Llegó al país cuando tenía un año, venían de Italia buscando un país sin guerras ni hambre. Aquí nacieron sus 2 hermanos y formaron una típica familia italiana. Fue a la escuela, pero cuando quiso seguir estudiando su padre se opuso, «Las mujeres para la casa, aprende a coser, cocinar, y si te gusta música; las intelectuales no se casan y yo no quiero una solterona en casa».

A los 18 años se enamoró de José, hijo de un paisano, y después de 2 años de zaguán se casaron. Él había instalado un pequeño comercio y como ella quedó embarazada no le permitió seguir trabajando. «El puchero lo banco yo, vos te ocupas de la casa y del crío que ya es bastante.» Nació Juanita y 2 años más tarde Miguel.

Ya tenían la pareja pero 4 años más tarde apareció Marcos y como el negocio progresaba no tenían problema. Tuvo que tomar un contador, porque él no entendía de cuentas.

Cuando su hija quiso estudiar ella apoyó, no quería repetir su frustración. Pero un día entraron ladrones al local y José reaccionó y lo mataron.

Así cambió su vida, repentinamente. Sola con 3 adolescentes, un comercio donde nunca participó, se sintió perdida. Por suerte el contador Luis, una buena persona, le enseñó a manejar el negocio, los bancos, las compras. Su hijo Manuel también colaboró ya que muchas tardes, cuando no tenía que estudiar, iba a ayudar a su padre.

La vida se encaminó lentamente, los hijos se recibieron, se casaron, vinieron los nietos. Pero un día, que hacía varios años había enviudado, le propuso hacer un viaje a Italia ya que este era un sueño incumplido. Sus hijos habían viajado, conocieron familiares, trajeron fotos, pero nunca le propusieron a ella viajar, ella se quedó cuidando a los nietos más chicos. Le contestó a Luis, déjame pensarlo, lo hablaré con mis hijos.

Los reunió en su casa, les dijo, «Chicos, Luis me propone viajar juntos a Italia y tal vez otros países, ¿qué opinan?» La hija dijo bárbaro mamá.

«Si necesitas ayuda contá conmigo.» Miguel: «Pero mamá, a tu edad». ¿Cuál es la edad para cumplir un sueño? Para que me quede a cargo de tus hijos no tuviste en cuenta mi edad, ¿qué tenés, miedo que me muera en el extranjero? No te preocupes, me entierran en cualquier país, me es igual.

Juanita lo miró enojada: «No superaste tu Edipo, tenés miedo que otro hombre te robe la mamita.»

Marcos no habló, pero murmuró entre dientes «a tu edad mamá.»

Ella les contestó: «Bueno chicos, ya que el único problema es mi edad, ya está resuelto: ME VOY DE VIAJE.»

Raquel Kacman