· 2022

Un viaje al norte

Qué hermoso es soñar despierto. Me vino a la memoria mi viaje a Salta, que terminó en la Quiaca. Comenzó con un Congreso en Salta, para presentar un trabajo. Los preparativos para armar la maleta, lo primero era el material para la conferencia, luego tratar de llevar lo estrictamente necesario ya que luego viajaríamos por tierra a Jujuy para ver las montañas de distintos colores que nos habían explicado que se debía a los distintos metales que las componían.

Después de las jornadas fuimos al lugar donde los cactus son enormes, la historia cuenta, forman como filas, que los patriotas ante la superioridad numérica del enemigo vistieron a los cactus con la ropa de los soldados, los españoles desde lejos pensaron que eran soldados y huyeron despavoridos. El recorrido por Salta era un sueño que yo creí no poder cumplir. Partimos hacia Jujuy a pesar de la protesta de los organizadores que querían hacer el viaje en avión directo a la Quiaca. Por suerte el recorrido por tierra fue maravilloso. Solo una persona del grupo se puso medio loquita porque se apunó, eso nos pasó a casi todos, nos tuvieron que dar frascos con oxígeno, para algunos fue innecesario. Al día siguiente cruzamos la frontera a Villazón, Bolivia, un espectáculo deplorable, la gente usa la calle como baño, por la altura muchos se descompusieron y necesitábamos un baño, no lo podíamos conseguir, pasamos por el registro civil y preguntamos y nos dijeron «que lamentaban pero no tenían baño» y nos comentaron que muy poca gente lo tenía y no lo prestaban. Conseguimos uno en el sindicato de camioneros. Nos acompañaron, abrieron la puerta que estaba con llave y cuando el grupo entregó la llave fueron a verificar si todo estaba en orden. La vuelta a la Argentina fue un alivio, traíamos cajas de cartón con lo que habíamos comprado. Por suerte al día siguiente volvíamos felices a Buenos Aires.

Raquel Kacman