Escuelita

Alumnos: El Chileno, Pedro Infante, Luky Veloz, Pulposa, Gato Malevo, Tadeo, El Loco Listo, La Nombrada.

—Por favor, niños, formar fila y portarse bien, que está la Inspectora y tenemos que dar el ejemplo. A ver: El Chileno con La Nombrada; Pedro Infante con la Pulposa; Luky Veloz con Gato Malevo; Loco Listo con Tadeo.

Muy bien, pasen al salón y se sientan calladitos.

¿Quién quiere contar algo? Bien, Gato Malevo, ¿qué nos quieres decir?

G. M.: Sta., mi papá dice para qué nos enseñan las tablas de multiplicar, si las computadoras o la calculadora lo hacen todo.

M.: ¿Quién puede responderle al compañero? A ver, La Nombrada.

L. N.: Hay que saber las tablas porque las calculadoras se descomponen, y ¿qué hacés? También sirve para ejercitar la memoria.

M.: ¿Qué pasa, Tadeo, no estás de acuerdo?

T.: Señorita, a mí los números no me gustan, prefiero escribir, leer, pero las tablas no...

Sta.: Yo pienso que hay que mezclar todo, como en una ensalada.

T.: Siempre pensando en comida.

M.: Muy bien, Pedro Infante, ¿qué pasa con la música, a quién le gusta?

—A mí, Sta., yo toco el tambor y no soy como Tadeo, que se pasa el día leyendo.

T.: Mira, Loco Listo, yo leo y no molesto, y vos con tu tambor despertás a todo el mundo y nos dejás sordos.

M.: Basta, niños, saquen una hoja y escriban, el tema es lo que cada uno piensa de lo que hablamos en la clase, así sabremos cómo piensa cada uno y mañana lo conversamos nuevamente. Todos salgan al recreo cuando terminen de escribir.

Raquel Kacman