El retrato

En una ciudad en Italia vivía un joven estudiante de música que soñaba con llegar a ser director de orquesta. Su mayor deseo era ir a la Argentina para poder estudiar en la escuela del teatro Colón.
Pudo realizar su sueño, al ganar una beca en el conservatorio donde estudiaba, la beca era por un año y se comprometía regresar al cumplirse. Cuando llegó a Buenos Aires consiguió una habitación en un albergue para estudiantes, comenzó a concurrir todos los días al teatro para estudiar, pero un día presenció un ensayo del ballet y quedó paralizado por los ojos de una de las bailarinas y se quedó hasta que terminó el ensayo. El flechazo fue recíproco, hablaron y comenzaron a encontrarse, ella le mostraba la ciudad, él le hablaba de su país. Después de un tiempo se fueron a vivir juntos, todo era felicidad, hablaban de arte, música danza, sus gustos eran compartidos. No pensaban en el futuro solo disfrutaban el presente.
Pero el año se cumplió y él tenía que volver a su país para cumplir lo firmado, Lo hablaron, no podían separarse, la felicidad era muy grande y no podían perderla. Ella decidió acompañarlo, llegaron a Italia, se casaron. El siguió su carrera, ella trató que la aceptaran en algún cuerpo de danzas, traía buenas referencias, pero al poco tiempo quedó embarazada y por prescripción médica tuvo que guardar cama y suspender la danza. Nació el fruto de ese amor, un niño precioso y ella se dedicó de lleno a él.
Cuando el hijo cumplió 7 años, ella decidió volver a su país, necesitaba reencontrarse con la danza, él la comprendió pero le puso una condición el hijo se quedaba con él. Con gran dolor ella aceptó, le entregó a su hijo una hermosa fotografía de ella donde ella le sonreía y le dijo”Tenla siempre contigo yo a través de ella te daré el beso de las buenas noches.”
Al principio los contactos eran frecuentes, llamadas, tarjetas recortes de diarios, saludos para los cumpleaños, para las fiestas. Cada vez se fueron espaciando hasta que el contacto se perdió.
Es chico estudió fue músico como su padre, se casó tuvo 2 hijos pero nunca se separó de la fotografía.
Llegó a ser un gran director de orquesta famoso, fue invitado a dirigir la orquesta del teatro Colón. Vino solo, su esposa no pudo acompañarlo.
La noche del concierto. Saludó emocionado, sus ojos buscaban en los palcos en la platea y se preguntaba que busco? Tomó la batuta y puso en ella su.corazón, se transportó a las nubes llevando consigo a toda la orquesta.
Las últimas notas flotaban en el aire. SILENCIO., Como un huracán arrollador estallaron lo aplausos las ovaciones. Al fin el silencio, descanso para el cuerpo, para el alma. En su camarín el tiempo se enganchó en el humo del cigarrillo. Los recuerdos lo envolvían, veía su padre augurándole “algún al día vas a dirigir la orquesta del teatro Colón y esa será tu consagración”. Dos leves golpes en la puerta lo volvieron a la realidad. Sobre la cómoda junto al espejo estaba la fotografía sonriendo, la miró y dijo “avanti” La imagen soñada durante tantos años se recortó en el marco de la puerta, no podía creer lo que veía reflejado en el espejo, era la fotografía, su obsesión, la lágrimas asomaban a sus ojos, la fotografía sonreía, se acercaba comenzó a girar lentamente ya estaban frente a frente se miraron, con voz temblorosa “dijo quien eres”? Soy tu hermana nuestra madre te ruega vengas a cenar con nosotras, ella está delicada de salud y no pudo venir. Siempre te esperó sabia que llegarías como un gran director soñaba con este día y yo también. Se abrazaron y él sintió que con ese abrazo terminaba toda la angustia contenida y que todas las notas se echaron a volar.
Raquel Kacman