· 2022

El almacén

Volví a mi viejo barrio, me encontré con la sorpresa que se estaban llevando los muebles del viejo almacén, «Los Gallegos». Recordé mi infancia cuando mamá me mandaba al almacén de don José, me daba una libreta con tapas negras porque tenía miedo que pierda el dinero o me lo roben. En esa época don José vendía mucho al fiado, así todos compraban y pagaban a principio de mes cuando cobraban, no se firmaban documentos y la palabra tenía valor. Se respetaban los compromisos contraídos. Recordé el mueble con cajoneras que tenían al frente un vidrio para que se vea el contenido, que eran fideos de distintas formas y tamaño, los tomaba con una palita y los ponían en una bolsita de papel madera. A mí me gustaba ir porque don José me decía que necesita la linda y me daba un caramelo. Me emocionaba que me dijera linda porque yo me sentía fea. Todo el barrio compraba allí hasta que apareció el supermercado y los mejores clientes se fueron, siguieron los que compraban con libreta, don José se enfermó y vendió el almacén, yo ya no vivía allí. Mirando cómo desarmaban todo había un adolescente del barrio que exclamó, estas son cosas de Matusalén, hay que llevarlas a un museo. Yo pensé, seremos cosas de museo nosotros también. Este cuento es un homenaje a los almaceneros que el progreso enterró.

Raquel Kacman